jueves, 19 de mayo de 2016

¿Cuál es la importancia del sistema de medida de la acidez?

Siendo la diferencia entre un ácido y una base o menor capacidad para liberar iones hidrógeno, la unidad de medida del grado de acidez o alcalinidad es el pH, es decir el poder o potencial para liberar iones hidrógeno.

La escala de medida del pH va de 0 a 14. La cifra 7 indica el equilibrio entre los ácidos y las bases. Cuanto mayor es el potencial de liberación de iones hidrógeno más pequeña es la cifra del pH, siendo 0 la acide absoluta. Por lo contrario, cuanto más básico es el pH mayor es la cifra, de 8 a 14, siendo la alcalinidad 14 la mayor cifra (una liberación nula de iones hidrógeno).

Cuando nuestro organismo funciona mejor es cuando el medio interior, tomando en su conjunto, posee un pH de 7.39, que es ligeramente alcalino. Las variaciones normales del pH son muy débiles: hasta 7.36 por el lado de la acidificación y hasta 7.42 por el lado de la alcalinización. Más allá de estas dos cifras, nos encontramos en acidosis (7.36 a 7) o en alcalosis ( de 7.42 a 7.8). Si se sobrepasas estos límites el cuerpo no es ya capaz de funcionar y sobreviene la muerte.

El pH controla la velocidad de nuestras reacciones bioquímicas controlando la velocidad de actividad/trabajo de las enzimas, cuanto mayor es la alcalinidad de una sustancia o solución, mayor la resistencia eléctrica, es decir la electricidad viaja más lentamente con pH alto o viceversa. Todas las reacciones bioquímicas y la electricidad (energía vital) están bajo el control del pH.

 Nuestro cuerpo regula el pH a través de soluciones amortiguadoras o tampón. Los sistemas amortiguadores son tan vitales que la amenaza más inmediata a la supervivencia de una persona con un daño grave o quemadura es el cambio en el pH sanguíneo. Uno de los primeros pasos de los paramédicos es administrar líquidos intravenosos.
Si el pH aumenta por encima del rango normal, la alteración se llama alcalosis y si disminuye se llama acidosis. Cualquier alteración en los rangos normales del pH son señales de alarma y es necesario identificar la causa y tratarla.

El cuerpo mantiene el pH de la sangre mediante otros dos mecanismos: la respiración y la excreción.
La concentración de ácido carbónico se controla a medida que exhalamos el dióxido de carbono, esto eleva el pH. La concentración del ion hidrogenocarbonato (anteriormente llamado bicarbonato) está controlada por la excreción de orina.

En una alteración del pH el primer mecanismo de amortiguador actúa de inmediato, el segundo en cuestión de minutos y el tercero a partir de algunas horas.
En algunas situaciones anormales, por ejemplo cuando se quema grasa en exceso; diabetes mellitus, hipertermia o diarreas continuas en niños, se producen ácidos orgánicos en cantidades altas que el sistema amortiguador se agota y el pH desciende en algunas décimas, esto es una acidosis metabólica. Para contrarrestar esto los pulmones ventilan con profundidad y rapidez (hiperpnea), a fin de eliminar todo el gas carbónico posible. Si la acidosis no se controla, el sistema excretor tratará de eliminar el exceso de iones hidrógeno disminuyendo el pH de la orina.


En el caso contrario, cuando hay vómitos repetidos, se pierde ácido clorhídrico gástrico se puede producir una alcalosis metabólica, esto se compensa con una menor ventilación, esto retiene más ácido carbónico y a nivel renal alcalinizando la orina.

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