¿Cuál es la
importancia del sistema de medida de la acidez?
Siendo la diferencia entre un ácido y una base o menor
capacidad para liberar iones hidrógeno, la unidad de medida del grado de acidez
o alcalinidad es el pH, es decir el poder o potencial para liberar iones
hidrógeno.
La escala de medida del pH va de 0 a 14. La cifra 7 indica
el equilibrio entre los ácidos y las bases. Cuanto mayor es el potencial de
liberación de iones hidrógeno más pequeña es la cifra del pH, siendo 0 la acide
absoluta. Por lo contrario, cuanto más básico es el pH mayor es la cifra, de 8
a 14, siendo la alcalinidad 14 la mayor cifra (una liberación nula de iones
hidrógeno).
Cuando nuestro organismo funciona mejor es cuando el medio
interior, tomando en su conjunto, posee un pH de 7.39, que es ligeramente
alcalino. Las variaciones normales del pH son muy débiles: hasta 7.36 por el
lado de la acidificación y hasta 7.42 por el lado de la alcalinización. Más
allá de estas dos cifras, nos encontramos en acidosis (7.36 a 7) o en alcalosis
( de 7.42 a 7.8). Si se sobrepasas estos límites el cuerpo no es ya capaz de
funcionar y sobreviene la muerte.
El pH controla la velocidad de nuestras reacciones
bioquímicas controlando la velocidad de actividad/trabajo de las enzimas,
cuanto mayor es la alcalinidad de una sustancia o solución, mayor la
resistencia eléctrica, es decir la electricidad viaja más lentamente con pH
alto o viceversa. Todas las reacciones bioquímicas y la electricidad (energía
vital) están bajo el control del pH.
Nuestro cuerpo regula
el pH a través de soluciones amortiguadoras o tampón. Los sistemas
amortiguadores son tan vitales que la amenaza más inmediata a la supervivencia
de una persona con un daño grave o quemadura es el cambio en el pH sanguíneo.
Uno de los primeros pasos de los paramédicos es administrar líquidos
intravenosos.
Si el pH aumenta por encima del rango normal, la alteración se
llama alcalosis y si disminuye se llama acidosis. Cualquier alteración en los
rangos normales del pH son señales de alarma y es necesario identificar la
causa y tratarla.
El cuerpo mantiene el pH de la sangre mediante otros dos
mecanismos: la respiración y la excreción.
La concentración de ácido carbónico se controla a medida que
exhalamos el dióxido de carbono, esto eleva el pH. La concentración del ion
hidrogenocarbonato (anteriormente llamado bicarbonato) está controlada por la excreción
de orina.
En una alteración del pH el primer mecanismo de amortiguador
actúa de inmediato, el segundo en cuestión de minutos y el tercero a partir de
algunas horas.
En algunas situaciones anormales, por ejemplo cuando se
quema grasa en exceso; diabetes mellitus, hipertermia o diarreas continuas en
niños, se producen ácidos orgánicos en cantidades altas que el sistema
amortiguador se agota y el pH desciende en algunas décimas, esto es una
acidosis metabólica. Para contrarrestar esto los pulmones ventilan con
profundidad y rapidez (hiperpnea), a fin de eliminar todo el gas carbónico posible.
Si la acidosis no se controla, el sistema excretor tratará de eliminar el
exceso de iones hidrógeno disminuyendo el pH de la orina.
En el caso contrario, cuando hay vómitos repetidos, se
pierde ácido clorhídrico gástrico se puede producir una alcalosis metabólica,
esto se compensa con una menor ventilación, esto retiene más ácido carbónico y
a nivel renal alcalinizando la orina.

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